En Jumilla el Chardonnay no imita a Borgoña. El sol le da cuerpo; la altura, una acidez que evita el empalago. El resultado es un blanco mediterráneo, de fruta madura y un punto de mantequilla o tostados si toca madera.
Por qué está en la cata
Quien llega pensando que aquí solo hay tinto se sorprende. El Chardonnay de la casa cierra o abre la mesa con la misma dignidad que un Monastrell. Lo servimos en la visita para contar esa otra Jumilla.
Servicio
8 a 10 °C. Pescados, aves, quesos de pasta blanda. Si está demasiado frío, pierde el perfume; si se calienta, gana alcohol y pierde frescura.