La lágrima es el mosto que cae por su peso, antes de la prensa. No se estruja el orujo: se espera. El líquido es más limpio, menos rústico, con tanino más fino.
Una decisión, no un adorno
Rinde menos. Por eso no todo el depósito puede ser lágrima. Cuando una etiqueta lo dice —como el Éxodo Lágrima Monastrell— avisa de un vino más pulido, de fruta nítida, para quien quiere Jumilla sin aristas.